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Montevideo (Uruguay), 7 de abril de 2014. La población uruguaya está envejeciendo, siendo los adultos mayores el grupo de edad que más crece, tendencia que se acentuará con el paso de los años, según apunta el expresidente del Banco de Previsión Social-BPS, Rodolfo Saldain. Se estima que para el año 2036 el número de adultos mayores supere al de niños menores de 15 años, según la Comisión Económica para América Latina y El Caribe-CEPAL. Esto tendrá consecuencias en el sistema de seguridad social.

Para Saldain esto impacta fuertemente en el sistema jubilatorio y en el sistema nacional de salud, en la medida en que el costo de la asistencia de los adultos mayores es el más caro.

El envejecimiento de la población tiene un mayor impacto en el sistema jubilatorio cuanto más dependa de las finanzas públicas, y menor cuanto más dependa del ahorro previo, advierte Saldain. Y plantea que “la alternativa es incrementar los espacios para el ahorro durante la vida activa potenciando los esquemas de ahorro individual”.

Por su parte la directora en representación del sector empresarial en el BPS, Elvira Domínguez, advierte que los primeros problemas van a empezar a manifestarse en el año 2030, por lo que considera que “se deben tomar medidas ya”. En el último diálogo nacional de seguridad social “planteamos la necesidad de aumentar la edad jubilatoria en forma paulatina, de 3 a 4 meses por año”, dijo Domínguez.

Acumular 35 años de trabajo o jubilarse a los 65 años de edad son algunas alternativas que propone para una situación “muy compleja que debe ser estudiada por expertos”, ya que los activos tendrán que cargar con un “peso muy fuerte” de las pasividades. Las medidas que se tomen deben evitar que las cargas “tan altas” lleven a la informalidad en el trabajo.

Aunque Domínguez aclara que no es preciso hablar de crisis sino de dificultades que empezarán a aparecer en 15 años, el representante de los jubilados y pensionistas en el BPS, Sixto Amaro, dijo que “el actual sistema colapsa en muy pocos años”. A esto añadió que “la sociedad recorre una época del envejecimiento del envejecimiento. Esto, naturalmente, es uno de los elementos que está indicando que en el próximo diálogo de seguridad social, el tema demográfico es insoslayable porque afecta no solamente a la financiación del BPS sino la visión del país productivo. Las estructuras del actual sistema mixto de seguridad social obviamente no están en condiciones de dar respuesta a este proceso demográfico”, dijo Amaro.

“Tenemos que vivir más años con dignidad, y por eso se trata modificar el actual sistema de seguridad social, que dentro de muy pocos años no va a poder dar respuesta a esta situación demográfica”, advirtió. Aumentar la edad de jubilación le parece una opción a tener en cuenta pero no la única. Considera que si no se desviaran los fondos del sistema, éste tendría menos problemas. Entre otros desvíos, Amaro hace referencia a que “el sistema de AFAP (Administradora de Fondos de Ahorro Previsional), que es la incorporación del capital financiero con fines de lucro en la seguridad social, recibió en 2013 unos 83 millones de dólares mensuales de parte del BPS”. A esto, Amaro suma la rebaja por punto que ha tenido el aporte patronal a industria y comercio de 67 millones de dólares. “Por esa rebaja dejan de ingresar al BPS aproximadamente 340 millones de dólares por año, esto es devastador”, advierte.

Para el sociólogo Fernando Filgueira, la solución pasa por habilitar que los individuos puedan combinar vida activa y las jubilaciones.

Otra alternativa sería otorgar una prestación básica a todos los adultos mayores y ajustar las tasas de remplazo, que implica “cuánto me dan en relación a mi salario” y que “se puede modificar para darle sostenibilidad al sistema”.

Para Filgueira, la forma más importante de hacerlo es aumentar la utilización de la población activa como factor activo, que incluye la incorporación de la mujer al mercado laboral. Y requiere una fuerte inversión en infancia, adolescencia y juventud para que sean más productivos.

“Buen aumento pero insuficiente”

Según el representante de los jubilados y pensionistas en el BPS, Sixto Amaro, el escenario de las jubilaciones es muy amplio. “Hay jubilaciones que tienen prestaciones decorosas y muy decorosas, buenas y hay bajas, que son las mínimas”, explicó. La jubilación mínima es de $ 6.698. Si bien Amaro reconoce que este año recibieron un “buen aumento” del 12,33 %, considera que esto no es significativo para aquellos que reciben las jubilaciones más bajas. Según explicó Amaro, la jubilación mínima está en esa cifra porque en el diálogo nacional anterior se logró incorporar los aumentos adicionales, que se producen los 1° de julio de cada año. “Si los aumentos a las jubilaciones mínimas se otorgaran en función de lo que dice la ley 16.713 de 1995 que está vigente, hoy la jubilación mínima estaría en los $ 3.200 “, sentenció.

Amaro considera que los aumentos a las jubilaciones mínimas están hoy mejor que antes pero advierte que “nadie puede decir que están bien”. Opina que la mejora es insuficiente y deben continuar con las políticas de aumentos adicionales a las jubilaciones mínimas para que “más temprano que tarde esas jubilaciones puedan tener un monto decoroso”. La jubilación mínima ha aumentado $ 3.113,62 entre 2010 a 2013. Amaro atribuye los logros que significan las mejoras en la jubilación mínima al esfuerzo de diálogo y movilización que la Organización Nacional de Asociaciones de Jubilados y Pensionistas del Uruguay (Onajpu) ha hecho.

Además de las jubilaciones, el BPS otorga pensiones contributivas y no contributivas. Las pensiones por sobrevivencia, que son contributivas, son aquellas que cobra la mujer del hombre que trabajó y aportó y/o el esposo de la mujer que trabajó y aportó. Hay 122.443 pensiones contributivas, de las cuales 7.225 (5,90 %) la cobran hombres y 115.218 mujeres (94,10 %). Esto obedece no sólo a la situación demográfica en la que las mujeres viven más, sino al hecho de que la mujer hace unos 40 años solía ser ama de casa y el hombre era el que trabajaba.

En este sentido, Amaro opina que la inclusión de la mujer al mercado laboral es muy importante para las futuras generaciones de jubilados y pensionistas. “Seguramente irán modificando, no radicalmente, la situación actual”, dijo. Las pensiones no contributivas son a la vejez, para mayores de 70 años que no tengan medios de vida, y las pensiones por invalidez. En total son 78.052, el 49,41 % de los que las cobran son hombres y el 50,59% son mujeres.

Fuente: El País

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