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La Habana (Cuba), 29 de mayo de 2014. La Cátedra del Adulto Mayor cumplirá el 14 de febrero del 2015 sus primeros 15 años, y al decir de su presidenta, la Máster en Ciencias Teresa Orosa Fraíz, ya tiene 562 aulas en todo el país, de las que han egresado 85.318 alumnos.

Para celebrar el acontecimiento, desde ahora la Universidad del Adulto Mayor prevé, entre otras actividades, los primeros juegos deportivos “Gerocaribes”, además de promover paralelamente los movimientos de desarrollo cultural y de incentivar la trasmisión de valores, a partir de vivencias e historias de los propios estudiantes.

Ahondando en la historia

Fue en el año 2000 cuando se inició el Proyecto Educación para Mayores, del Programa de Extensión Universitaria, con el apoyo de instituciones como la Asociación de Pedagogos de Cuba, la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana, la Central de Trabajadores de Cuba y el Ministerio de Educación Superior.

Con el deseo de proporcionar a las personas adultas mayores el disfrute de una vida sana y útil a la sociedad, las Cátedras del Adulto Mayor se organizaron a base de módulos de asignaturas relacionadas con el devenir cotidiano: Desarrollo humano, Promoción de salud, Cultura culinaria y Envejecimiento poblacional, entre otras, que les permiten a los participantes aprender y sobrellevar cuestiones de su realidad que puedan afectarles.

De acuerdo con Orosa Fraíz, el programa comienza con un curso básico de un año, que incluye varios módulos, e inicia con uno para aprender a estudiar en esa etapa de la vida. Luego se ofrecen otros de continuidad, con un espectro amplio, en los cuales se profundiza en determinados asuntos ya abordados.

“Estos cursos tienen como objetivo fundamental que el anciano se mantenga activo, y siga el vínculo creado. En ocasiones, se relacionan estrechamente con la comunidad en la que se encuentra el aula, pues, por ejemplo, una Casa de Cultura puede impartir uno sobre tradiciones específicas de la localidad”.

Realzó asimismo la entrevistada un novedoso curso sobre “abuelidad”, que ha tenido una excelente acogida: “los alumnos refieren-aseveró- que están aprendiendo a ser abuelos de nuevo tipo, pues profundizan en torno a las problemáticas de este rol”.

Pero no todos los que integran el programa cuentan con el apoyo y comprensión de la familia.  “Algunas creen que deben organizarles y dirigirles la vida a los mayores, y a veces ellos mismos también se auto limitan y se relegan a las tareas del hogar; sin embargo, en oportunidades, otros se les han acercado y los han ayudado a superar esos estigmas”, comentó.

La idea de vincular a los adultos mayores a los estudios ha surtido efecto. Además de propiciar su desarrollo intelectual y emocional, con la consiguiente mejoría de la dinámica familiar en la que viven, sin duda, se eleva su autoestima, salud mental y calidad de vida.

Lo que necesita el país

Programas como éste son cada vez más necesarios en Cuba, donde el envejecimiento poblacional constituye uno de sus retos socioeconómicos más importantes.

La cooperación de las Cátedras del Adulto Mayor resulta vital, porque otorgan un nuevo sentido a la existencia de las personas mayores y las sacan del contexto hogareño al que a veces las destinan. Además, favorece la educación continua y permanente de los individuos longevos, para colocar al hombre y a la mujer mayores a la altura de los cambios y novedades tecnológicas, sociales y científicas de este tiempo, a partir de la concepción de que la educación debe mantenerse a lo largo de todo el ciclo vital.

Este proyecto no sólo ha contribuido a mejorar la calidad de vida de los adultos mayores sino que ha ayudado a cambiar la imagen social del envejecimiento, es decir, se ha producido un redimensionamiento de su noción, estimulando a la sociedad a envejecer de otra manera.

Fuente: Tiempo 21

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