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Madrid (España), 26 de noviembre de 2014. Más de siete millones de españoles han cumplido ya los 65 años de edad. A pesar de ser un colectivo muy numeroso, su presencia en los medios de comunicación continúa siendo poco frecuente y, a menudo, inadecuada. Para los expertos, los responsables de mantener a la población informada y al día de los cambios que se producen en el mundo fracasan al ofrecer una imagen real de las personas mayores en la actualidad.

Para la periodista Loles Díaz Aledo, autora del libro “Envejecer es vivir“, los medios no tienen en cuenta la heterogeneidad de este colectivo. A menudo ignoran que “existen tantas formas de envejecer como personas“, en su opinión, persiste una ceguera ante la pluralidad de los mayores.

El envejecimiento de la población es un reto que exige una transformación económica y social pero también hace que sea necesario un cambio de mentalidad. En este sentido, los medios de comunicación son los responsables de crear opinión: “son como un catedrático, activo a todas horas y que llega a todas partes, que da valoraciones constantes sobre la realidad y propone modelos de vida“, explica Díaz Aledo, en su informe titulado “Sensibilización a través de los medios de comunicación“.

Uno de los aspectos más criticados respecto a la imagen que se presenta de las personas mayores en los medios de comunicación es que, a menudo, son considerados como una carga social más que como la consecución de un logro: el de la longevidad. El reto para las personas mayores es que los medios de comunicación comiencen a tenerles en cuenta en función no solo de su número, sino también de sus diferencias, y que dejen de asociar la vejez con la pobreza, la invalidez, la soledad y el abandono. “Sólo salimos en prensa como protagonistas de tragedias“, explican.

Romper estereotipos

En este sentido, la Unión Democrática de Pensionistas (UDP), considera necesario que se rompa con los estereotipos de la gente mayor en España y se lamentan de tener que salir con frecuencia al paso de opiniones que les acusan de querer quitarles el trabajo a los jóvenes por el hecho de querer prolongar su vida laboral.

Lo peor es que estas informaciones, continuamente repetidas, terminan por crear hábitos de comportamiento, actitudes y, al final, la sociedad termina por integrarlas como si fueran ciertas.

Este clima de opinión se refleja en algunos datos, como los que se desprenden de la última Encuesta Social Europea (ESE), en la que la mitad de los ciudadanos considera que el hecho de que las personas mayores trabajen impide que los jóvenes encuentren un empleo, o que más del 45% piense que los trabajadores serán cada vez más reacios a pagar las contribuciones sociales para los mayores. Además, las informaciones sobre mayores suelen destacar aspectos negativos, como los gastos que originan, más que verlos como personas que contribuyen de un modo importante a la sociedad.

Participación

De este modo, en lugar de centrar la atención en cifras, como el gasto farmacéutico, médico y hospitalario que generan, los expertos consideran que se deberían aportar otros datos más positivos, como su alto nivel de ahorro, su gasto en consumo -que es de cerca de un 20%-, el turístico y, además, su gran poder en la toma de decisiones, ya que el 90% de los mayores son votantes, una cifra mucho más elevada que en el resto de franjas de edad.

Curiosamente, la imagen más positiva de los mayores la tienen los más pequeños. Según un reciente informe del Imserso sobre “Las percepciones de los niños hacia los mayores“, los niños tienen en alta estima a las personas de edad, si bien es verdad que diferencian entre los mayores ocupados y con expectativas y los que han entrado en la vejez.

También las propias personas mayores tienen, en general, una imagen positiva de sí mismas y, lo que es más importante, un 36% considera que ser mayor no depende de la edad. La mayor parte mantiene un alto grado de satisfacción con su situación así como un elevado nivel de ocupación. Existe una tendencia a verse como personas saludables, útiles y alegres. Su implicación en la sociedad española se demuestra con datos como su solidaridad -el 13% de los mayores realiza labores de voluntariado- o su interés por la formación y la cultura. Actualmente, 20.000 personas mayores estudian en la Universidad.

Imagen social

En el otro extremo, y de igual modo poco recomendable, están los que idealizan la vejez en lo que el catedrático de Ciencias Políticas de la Universidad de Barcelona, Joan Subirats describe como “madurez dorada” y que pretende descubrir un mundo de posibilidades inexploradas para hacer todo lo que no fue posible en la juventud. Se trata también de una imagen irreal, ya que tampoco refleja a la mayoría de las personas de edad avanzada.

La doctora en Ciencias de la Información, María Eugenia Polo, autora de varios libros que tratan sobre la relación entre los mayores y la sociedad de la información, asegura que la imagen actual de los mayores está más cerca de la ficción que de ser verdad.

Por desgracia, hay un ramillete de estereotipos que se alejan de la realidad. Las personas mayores no son pasivas, depresivas, dependientes, enfermas… A menudo se habla de pobreza y de dependencia como si estuviéramos en la época de La Celestina, que definía la vejez como «mesón de enfermedades, posada de pensamiento, amiga de rencillas, congoja continua, mancilla del pasado, pena del presente, cuidado triste del porvenir, vecina de la muerte…“.

Fuente: Las Provincias

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