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La Habana (Cuba), 28 de abril de 2015. Por Lisandra Fariñas Acosta. Cuba es uno de los países más envejecidos de América Latina, y hacia el 2050 será una de las naciones que más número de adultos mayores tendría en el mundo. Si el Censo de Población y Viviendas del año 2012 nos alertaba de que un 18,3 % de la población cubana tenía 60 años y más, confirmaba que Cuba es uno de los países más envejecidos de América Latina, al tiempo que anunciaba sería hacia el 2050 una de las naciones que más número de adultos mayores tendría en el mundo, hoy las cifras van siendo alarmantes, por lo acelerado del proceso.

Estamos hablando hoy de un 19 % de envejecimiento poblacional”, explicó el doctor Alberto Fernández Seco, jefe del Departamento de Adulto Mayor, Asistencia Social y Salud Mental del Ministerio de Salud Pública, en el contexto de la Convención Internacional Cuba-Salud 2015 (La Habana, 20-24 de abril) que acogió un foro sobre envejecimiento en esta región.

“¿Cómo enfrenta el sistema de salud este fenómeno demográfico para el cual no fue diseñado ningún sistema? Nos corresponde debatir y buscar soluciones en esa dirección”, señaló.

Al respecto, refirió que son múltiples los escenarios a donde hay que voltear la mirada, y en ese sentido mencionó la atención primaria de salud como el principal de estos para la asistencia al adulto mayor, porque es donde ellos radican.

Desde la década del ochenta ya teníamos el programa del médico y la enfermera de la familia, y eso es un pilar esencial. Pero lo que nos falta hoy es la capacitación de los recursos humanos para poder ofrecer una atención de calidad a este grupo poblacional. “Se han incrementado tanto los servicios de geriatría en el país como el número de residentes en esta especialidad, lo cual constituye una gran fortaleza. Sin embargo, el mayor de los desa­fíos que tenemos todos, no solo el sector de la salud, es el tema de los cuidados, que lo asume fundamentalmente hoy el sistema sanitario a partir de las casas de abuelos y hogares de ancianos, donde se han implementado nuevas modalidades como las casas para personas con demencia, para apoyar en el cuidado y la estimulación cognitiva de estas personas”, dijo el doctor Fer­nández Seco.

Para enfrentar los cuidados en un grupo poblacional que se incrementa, donde se habla incluso según los resultados del Censo de que el 13 % de los adultos mayores vive solo, donde no sólo aumentan las personas de 60 años, sino las mayores de 75, es un escenario de gran complejidad, subrayó Fernández Seco.

Actualmente, cuando muchos países del mundo están abogando por la convención de derechos del adulto mayor, ya Cuba tiene su propio lineamiento (el número 144), donde se expresa claramente la necesidad de brindar particular atención al estudio e implementación de estrategias en todos los sectores de la sociedad para enfrentar los elevados niveles de envejecimiento poblacional. Y ello es una gran fortaleza”.

El entrevistado enfatizó en la necesidad de que desde la intersectorialidad pueda materializarse la aspiración de tener servicios y ciudades amigables con los adultos mayores. “Tenemos una población mayor que aumenta; y aún las calles carecen de iluminación y muchas de sus aceras no son transitables, y hay que pensar: ¿cuál es la población que camina por las calles de Cuba? ¿Está preparado, por ejemplo, el municipio de Plaza de la Revolución con un 25 % de personas de más de 60 años? Ha­blamos de viabilizar los trámites, pero, ¿cuánto les cuesta a los adultos mayores ir a una oficina a hacer trámites? Son retos que quedan”.

También refirió el doctor Fernández Seco que una de las cuestiones que se están potenciando hoy son las escuelas de cuidadores. “La aspiración es llegar este año al 50 % de los policlínicos del país con este servicio. A veces maltratamos por falta de conocimientos, y ello incluye preparar también a la persona que está cuidando, la cual lógicamente se desgasta”.

El incremento de ayudas técnicas, por la alta demanda que existe, es otra de las prioridades del sistema de salud, para crear condiciones a la comunidad y apoyar el cuidado de los adultos mayores, explicó.

Asimismo, el especialista enfatizó en la necesidad de cambiar la visión del envejecimiento, que tradicionalmente ha ubicado al adulto mayor en una posición de desventaja social, casi siempre como una persona dependiente, que no es capaz de tomar iniciativa y formar parte del desarrollo de la sociedad. “Suponemos muchas veces la vejez como discapacitante, y hay que tener en cuenta que el envejecimiento no es una enfermedad, se puede llegar a edades avanzadas de la vida sin padecer discapacidades. Preparar a las nuevas generaciones, promover una vida sana que garantice una longevidad activa y satisfactoria es también otro desafío”, comentó.

Fuente: Gramma

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