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La Habana (Cuba), 30 de marzo de 2013. El desafío que tienen las sociedades modernas con el envejecimiento de la población es un reto al que se enfrentan todos los países del mundo, donde las personas envejecen en cifras inquietantes sin tener una vejez saludable y nada favorecida por la crisis global de los recursos naturales, la economía y el cambio climático, en dependencia de los modos de vida y las políticas sanitarias de cada nación.

Según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) se estima que el número de adultos mayores llegarán en el 2050 a más de 180 millones en la región, contra los 57 millones registrados hasta el año pasado. Estos datos exigen, sin dudas, un replanteo en muchos aspectos vitales de estructuración social.

Un hecho que destaca en medio de las complejidades existentes y las que puedan venir es la esperanza de vida en el área, donde creció a 75 años, estnado  y estaba en 51 en la década de los 50, con una tendencia de ascenso hasta los 80 en los próximos lustros, como sucede en Cuba, por ejemplo.

De estas consecuencias y verdades, Cuba, con más de dos millones de adultos mayores, tiene entre los objetivos prioritarios del Ministerio de Salud Pública (MINSAP) para el año 2013, mitigar el impacto de este proceso así como el de las enfermedades transmisibles y el cáncer, el cual se ha convertido en la primera causa de muerte en 10 de las 15 provincias cubanas.

Mejorar las condiciones de las llamadas Casas de los Abuelos y de los Hogares de Ancianos, y preparar los recursos humanos que permitan asimilar las atenciones de este grupo poblacional –el 18,3 % del total de habitantes-, son acciones concretas hoy, en un país que ofrece sus servicios sanitarios gratis y cuenta con 11.506 consultorios médicos para cubrir las expectativas de asistencia en las comunidades y barrios en los cuales residen los adultos mayores.

Fuente: Periódico 26

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