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España (febrero de 2017). Distinguir entre el envejecimiento (el deterioro cognitivo asociado a la edad) y el Alzheimer no es labor sencilla ya que, tanto en un caso como en el otro, los síntomas leves suelen pasar desapercibidos, incluso por los profesionales en este ámbito.

Y es que con el envejecimiento se producen alteraciones a nivel psicológico, físico y social que son inevitables con el paso de los años. Y aunque estos cambios son diferentes en cada persona, hay patrones comunes que nos ayudan a distinguir este proceso de envejecimiento de la enfermedad de Alzheimer. Los especialistas destacan algunos de los procesos propios del proceso natural de envejecimiento:

– Decaimiento propio de la edad, en ocasiones incluso con depresión asociada.

– Pérdida de agilidad y de capacidad de reacción refleja. Con el paso de los años se va alargando el tiempo necesario para responder a un estímulo. Las reacciones reflejas se vuelven más lentas y a esto se le suma la pérdida de agilidad.

– Los fallos en la memoria también son característicos del proceso de envejecimiento. Hay que saber en qué grado se dan para determinar a qué nos enfrentamos. Generalmente, la pérdida de memoria asociada al envejecimiento normal corresponde a hechos no recientes, ocurridos en el pasado, cuando la persona estaba en su juventud o datos concretos recientes y no relevantes.

– Menor capacidad de concentración.

Los primeros síntomas del Alzheimer pueden fácilmente confundirse con un decaimiento asociado a la edad avanzada, donde también empiezan a disminuir las funciones motoras y cognitivas de la persona.

Cuando se trata de Alzheimer precoz, aquel que se da en personas menores de 50 años, las diferencias son evidentes. Los primeros síntomas que experimenta una persona no se corresponden con lo esperado de una persona de su edad. En estos casos, el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer se muestra antes.

Por el contrario, cuando el Alzheimer se desencadena en etapas más avanzadas se corre el riesgo de confundirlo con el proceso normal de envejecimiento cognitivo y por lo tanto, frenar su diagnostico.

Tal y como señalan los expertos, la pérdida de memoria es el síntoma más característico, pero hay que prestar atención a otros indicadores para detectarla a tiempo y reducir su progresión. En el caso del Alzheimer, las principales señales de alerta son:

– La falta de memoria en cosas cotidianas: olvidar de forma repetida fechas o eventos importantes

– Desorientación. Pérdida de la noción espacial

– Cierta dificultad para realizar tareas cotidianas o resolver problemas habituales

– Repetir frases en un corto espacio de tiempo

– Dificultades para llevar una conversación

Y en cualquier caso, los expertos destacan la importancia de conocer bien estos síntomas y “estar alerta” para reaccionar lo antes posible y hacer posible un diagnóstico precoz.

Fuente:  Geriatricarea

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