La OIT alerta del creciente envejecimiento poblacional y la precariedad social en América Latina y El Caribe

Lima (Perú), 4 de octubre de 2012. Más del 70 % de la población en edad laboral en América Latina y el Caribe carecerá de una pensión laboral, en una zona donde las tasas de natalidad retroceden y hay una acelerada tendencia al envejecimiento, alertó la directora regional de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Elizabeth Tinoco.

“Es un dato abrumador en una región donde las tasas de natalidad se desploman y el envejecimiento no tiene precedentes. En este escenario, necesitamos un cambio de paradigmas cuando hablamos de seguridad social”, comentó Tinoco.

Las cifras de organismos especializados indican que la población de adultos mayores de 60 años ya representa 9,9 % del total en la región y rebasará el 35 % en 2100. De hecho, se prevé que en 2040, por primera vez habrá más adultos mayores que niños en la región.

Según estimaciones de la propia OIT sólo 27,6 % de las personas entre 15 y 64 años que trabajan cotiza para su pensión en la región. “Esto incluye tanto las económicamente activas, como las que no pertenecen a la fuerza de trabajo. Pero todos envejecemos, y todos necesitaremos un ingreso para esquivar la pobreza al envejecer”, indicó.

La baja proporción de personas que logran contribuir para tener una pensión indica que será imposible financiar los sistemas de seguridad social sólo con cotizaciones personales. Además, “la brecha de cobertura en protección es significativa: el 40 % de los mayores de 65 años no reciben ningún tipo de pensión. La proporción es similar para servicios de salud de seguridad social, donde los adultos mayores son usuarios que demandan gran cantidad de servicios”, agrega Tinoco.

En su opinión, “la protección social debe apoyar a otros grupos vulnerables, como enfermos y discapacitados, personas sin ingresos o desempleadas” e incluso a niños que de lo contrario deben trabajar. Advirtió que los sistemas de protección social no pueden ser vistos como gasto ni caridad, sino que representan una oportunidad de fortalecer las economías y de contribuir al desarrollo.

“Una región con muchas personas mayores, sin ingresos y, por lo tanto, en situación de pobreza, con sistemas sanitarios colapsados, no parece el retrato del futuro que queremos”, alertó.

La baja proporción de personas que logran contribuir indica que será imposible financiar los sistemas de seguridad social sólo con cotizaciones personales. Más aún si hay cada vez más adultos mayores y menos jóvenes.

Tinoco comentó que “es indudable que, como ocurre en muchos países industrializados, corresponde un papel al Estado y a la sociedad. Los sistemas de seguridad social basados exclusivamente en regímenes contributivos son ideales, pero no suficientes, y es necesario generar opciones no contributivas también”, dijo.

Recordó que desde Naciones Unidas se ha abordado el reto con una propuesta para maximizar la cobertura mediante un uso eficiente y creativo de recursos, mencionando la iniciativa del “piso de protección social”, que busca combinar la garantía de un ingreso básico para todos con la prestación de servicios esenciales como en salud. La iniciativa del “Piso de Protección Social” considera que la seguridad social es rentable, pues mantiene en la economía a personas que de otra forma estarían marginadas.

Aseguró que la seguridad social vista con una mirada más moderna debe tener impacto multidimensional y beneficiar a las personas, a las comunidades, a los lugares donde trabajan o viven, y actuar como estabilizador económico. Subrayó igualmente que “estamos en una encrucijada. Enfrentamos el dilema de parchar sistemas que no han funcionado bien y serán sobrepasados, o recurrir a iniciativas de seguridad social que permitan tener sociedades económicamente más competitivas y socialmente más inclusivas”.

Fuente: OIT

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