Luces y sombras de envejecer con dignidad

Buenos Aires (Argentina), 24 de julio de 2015. Con ocasión de la celebración el próximo domingo 26 de julio del Día de los Abuelos y las personas mayores, se recuerda que en marzo pasado el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA) y la Fundación Navarro Viola presentaron el ¨Barómetro de la Deuda Social con las Personas Mayores. ¿Diferentes formas de envejecer o desiguales oportunidades de lograr una vejez digna?¨.

El trabajo advierte que los adultos mayores sufren un déficit importante en las condiciones de vida e integración social y revela “desiguales oportunidades” en materia de habitat y vivienda, atención y necesidades de la salud, recursos monetarios, aspectos psicológicos y capacidades sociales que impiden a los adultos mayores lograr “una vejez digna“.

El rector de la UCA, monseñor Víctor Manuel Fernández, valoró que hoy se considere a la tercera edad como “verdadera etapa de la vida, que es una etapa de maduración, de desarrollo, de realización personal, no una mera despedida” y se refirió puntualmente a las personas que “en esta etapa maduran cosas que fueron desarrollando a lo largo de la vida, y que hacen eclosión o cristalizan sólo ahora. Son los mejores frutos“.

Basta ver al papa Francisco y la transformación que está haciendo, dando todo de sí. También podrían recordarse algunos presidentes y líderes mundiales que en la tercera edad han liderado procesos notables, pero sin pensar en casos muy destacados o resonantes, hay muchas personas que en la tercera edad disponen de más tiempo y calma para cerrar cosas importantes, para profundizar un pensamiento, para crear, para encontrar una nueva fecundidad“.

El rector de la UCA destacó también la actitud de aquellos que “prefieren una orientación diferente y eligen la gratuidad. Optan por vivir y experimentar cosas que no pudieron hacer antes, viajan, pasan más tiempo con amigos, aprenden cosas nuevas, a veces insólitas, hacen cursos“.

Pero no para producir algo, para obtener una utilidad o para ser reconocidos, sino porque sí, gratuitamente, porque les gusta, porque tienen ganas. Y están en todo su derecho. El asunto es que todos los adultos mayores tengan las posibilidades reales para recorrer estos posibles caminos. Esto nos interesa a todos, para que no tengamos miedo a llegar a esa etapa de la vida, y para que cuando llegue podamos asumirla felices“, subrayó.

Tras recordar que “el Papa Francisco ama profunda y sinceramente la dignidad de las personas mayores, especialmente allí donde la sociedad no suele respetarla”, señaló que “se ha preocupado por los descartables de la sociedad y muchas veces ha denunciado que los adultos mayores se convierten fácilmente en ‘descartables’ y ‘sobrantes’, en seres incómodos que la familia trata de sacarse en encima“.

El arzobispo preguntó luego “dónde está entonces el reconocimiento de la inalienable dignidad humana” y advirtió que por eso “el Papa nos ha pedido que no hablemos sólo contra el aborto, que ampliemos la mirada y que estemos atentos a otras situaciones donde, en la práctica, la dignidad del ser humano es negada

Fuente: Universidad Católica de la Plata

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